Enoc Pérez: The Million Dollar Painter

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La Puerto Rico Art Review lo predice como el primer puertorriqueño que conseguirá lo que ningún pintor de nuestra Isla ha logrado: vender un cuadro en $1 millón. Desde el 2007, los cuadros del sanjuanero de 49 años han aumentado drásticamente de valor. La noticia es aún más hermosa, pues sus pinturas famosas no estampan paisajes ajenos o monumentos internacionales, sino que plasman edificios y viviendas de Puerto Rico.

Conocí a Enoc Pérez en un bar del viejo San Juan en 1990, cuando todavía se formaba como artista en Hunter College, Nueva York. El humo, las luces tenues y el bullicio generalizado del local no permitieron que nuestra conversación se prolongara mucho. No recuerdo con certeza todo lo que hablamos, pero su concepción clara sobre el arte y sus convicciones estéticas dejaron una impresión duradera en mi memoria. Aunque no volví a hablar con él en 26 años, me mantuve al tanto de su exitosa trayectoria, a través de artículos de prensa y publicaciones especializadas que llegaban a mis manos al azar. Esta encomienda de la revista Ocean Drive me da la oportunidad de retomar aquella conversación de 1990 y de compartir con ustedes el mundo estético de Enoc Pérez, sus nuevos proyectos, sus musas, sus demonios.

La obra de Enoc puede encontrarse en museos de la talla del Metropolitan Museum of Art y en prestigiosas galerías alrededor del mundo. No es de extrañar que influyentes coleccionistas como Peter Brant y Aby Rosen se disputen las pinturas del consumado artista. La Puerto Rico Art Review apostó a que una de sus obras será el primer cuadro de un pintor puertorriqueño en convertirse en The Million Dollar Painting. La predicción se basa en que Enoc es representado por Aquavella Gallery, una de las galerías más prestigiosas de todo Estados Unidos, y su nombre está en la lista de la galería junto con otros como Paul Cézanne, Marc Chagall, Edgar Degas, Pablo Picasso y Joan Miró.

Consciente de su vocación artística desde muy temprana edad, comenzó a formarse bajo la tutela de pintores de la talla de Jorge Rechani y Andrés Bueso. Sobre Rechani rememora nostálgico: “Él me daba clases todos los sábados por un período bastante largo. Él fue el que me motivó de verdad en términos de oficio, etc. Fue quien me empezó a hablar de lo que es ser artista. Era un personaje bien interesante y yo lo quería mucho”.

Gran parte de su éxito lo atribuye a un esfuerzo consciente de no permitir que lo encasillen como artista puertorriqueño o latinoamericano. “Me considero un artista contemporáneo de proyección universal. Desde mi puertorriqueñidad me integro a un tejido estético más amplio. Me molesta que traten de segregarme en vez de integrarme”, indica el pintor con firmeza.

Enoc habla con seguridad. Tras sus lentes se dibuja una mirada lúcida y el artista contesta con soltura mis preguntas:

OCEAN DRIVE PUERTO RICO: ¿Sigues viviendo en NY?

ENOC PÉREZ: Sí, desde que me gradué de UHS en 1986.

ODPR: ¿Familia?

EP: Tengo a mi esposa, Carole, que es francesa. Ya llevamos 15 años juntos y tenemos dos hijos. Leo tiene ocho años y Lucas tiene dos.

ODPR: ¿Tu esposa es una de tus musas? ¿Podría decirse que son como Gala y Dalí?

EP: Sí, definitivamente. Es mi musa principal, la más importante. Es mi crítica. Nosotros tenemos una comunicación constante. Yo le enseño lo que estoy haciendo en el taller, le pido opiniones, etc. Ella diseña joyería y me enseña lo que está haciendo todo el tiempo. Le doy mi opinión, o sea, tenemos una relación bien central, fundamentada en la creatividad.

ODPR:¿Qué más te inspira?

EP: Yo no creo en estar inspirado, yo siento que tengo que trabajar. Yo trabajo por compulsión, porque tengo que hacerlo. Dicho eso, añadiría que me inspiran las cosas que me gustan. O sea, a mí por mucho tiempo me gustaba el ron e hice un montón de pinturas de botellas de ron. Me gustan las mujeres, pinto mujeres. Yo soy un fanático de la arquitectura, pues te hago muchas pinturas acerca de eso. O sea, que la motivación es, aunque sea compleja a la larga, es honesta. Siempre me proyecto desde un lugar honesto.

ODPR:¿Qué te frustra?

EP: Prender la televisión y ver la política. Eso frustra yo creo que a todo el mundo. En términos del mundo del arte, hay muchos aspectos frustrantes, pero yo creo que en cualquier carrera que uno esté siempre va a haber algo que frustre a uno. La clave está en que esa frustración se puede transformar en motivación, también en inspiración.

ODPR: ¿Cuáles son tus demonios? ¿Los exorcizas a través de tu arte?

EP: Tengo tantos demonios que no se pueden listar. Ocuparían el artículo entero. Definitivamente, salen a relucir en mi pintura.

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ODPR: ¿Cómo influyeron tus padres en tu vida de pintor?

EP: En casa siempre se hablaba de arte y artistas. Desde temprano mis padres nos llevaron a ver los museos importantes en NY, París y Madrid. Me compraban materiales para trabajar en lo que yo y mi hermana quisiéramos. Los artistas pasaban por casa y aprendí desde muy temprano a respetar a los artistas. Fui de pequeño a talleres de artistas en Puerto Rico, lo que entonces y hoy considero un privilegio. Tuve y tengo todo el respaldo de mi familia, bien importante.

ODPR: ¿Qué medios trabajas y en cuál te sientes más cómodo?

EP: Mi medio natural es la pintura. Es el medio que he hecho mi propio lenguaje, mi vernáculo. Pero trabajo en escultura, trabajo con fotografías también. Trabajo muchos medios, pero lo mío es pintar.

ODPR: Muchos artistas plásticos han colaborado en el teatro como escenógrafos. Se me ocurren nombres como Marichal, Dalí, Martorell… ¿Has trabajado en teatro y cine?

EP: He tenido las oportunidades pero en esas ocasiones no se me ha ocurrido nada que valga la pena. Tan pronto se me ocurra una idea que valga la pena ejecutar, por supuesto que haré la incursión. Hay una tradición bien larga de artistas como Picasso, Matisse, etc., que han colaborado en cine y teatro.

ODPR:¿Te mantienes en contacto con artistas de Puerto Rico?

EP: Sí. Tengo un montón de amigos artistas en Puerto Rico. Me mantengo en contacto con Carlos Rodón y con mi pana Ángel Otero. Hemos gravitado uno hacia el otro de manera natural porque estamos en la misma lucha.

ODPR: ¿Cómo describirías el escenario artístico local?

EP: Cuando yo me fui de Puerto Rico, no teníamos Internet y era difícil mantener el contacto, pero ahora con Internet uno ve lo que está pasando en todas las ciudades. La escena de Puerto Rico es bien interesante, súper. Puerto Rico es una cantera de talento.

ODPR: ¿Algún consejo para nuestros artistas incipientes?

EP: Que se pongan a trabajar compulsivamente. Ese es el único consejo. Pónganse a trabajar en su arte más que en cualquier tipo de estrategia. La preocupación siempre debe ser hacer buen arte. Lo demás llega todo por añadidura. Yo nunca he tenido una estrategia, lo que quiero es hacer arte, buen arte.

OD: Hace poco estuve en una exposición en torno a Francisco Oller, en la que se contextualizó su obra, exhibiéndola junto a sus contemporáneos impresionistas y post-impresionistas. ¿Junto a quién debería exhibirse Enoc Pérez para contextualizar su obra?

EP: Yo vi esa exposición en Brooklyn hace como un mes y me compré el catálogo. Muy buena exhibición. Hay artistas que para mí son bien importantes, por ejemplo, Andy Warhol, Jean Michel Basquiat, Twombly… pero no te puedo decir a cuál grupo pertenezco. Ese es el trabajo de los curadores y de los críticos.

ODPR: Cuando iniciaste tu carrera, cierto sector de la Academia opuso resistencia a tu pintura por considerarla demasiado seductora y decorativa, digamos que preciosista, pero al final has triunfado. ¿Debes tu éxito a concesiones posteriores en tu obra o piensas que estabas adelantado a tu tiempo y ahora sí se entiende tu arte?

EP: Mi misión es que mi obra sea genuina sin importar como salga. Si es seductora, pues es seductora, y si no es seductora, no lo es. Yo hablo con mi verdad. En cuanto a concesiones, yo no sé si son concesiones o no. Esto del arte también es un negocio. Es un aspecto fuerte que yo detesto pero hay que hacerlo. O sea, yo nunca me deslindo de la parte de hacer negocio. La mayor parte de los artistas exitosos también son buenos negociantes. Eso es una faceta que no te la enseñan en la escuela y que la aprendes en la calle. Por mi parte, yo lo aprendí a palos. Todavía estoy aprendiendo. Ahora mismo yo no estoy representado por ninguna galería en Nueva York. Desde que empecé a trabajar trato de hacer mi propio modelo independientemente. Hasta ahora me ha ido bien. Vamos a ver si me sigue yendo bien. Cuando no vaya bien, se hacen los cambios que haya que hacer. Al final del día, lo que uno quiere hacer es un trabajo honesto, y si te levantas todos los días para hacer eso, eso en sí mismo es un éxito.

ODPR: ¿Crees que el arte, en particular la pintura, debe tener compromiso social y político?

EP: Yo creo que puede tenerlo y creo que es positivo que lo tenga, pero no es necesario. Yo no siento que las obras tienen que tener algún elemento específico ni ser de alguna manera. Son lo que son. Si se tiene en cuenta lo que ocurrió en las Guerras Mundiales y las cosas tan horribles que suceden hoy, el compromiso añade un valor a lo estético, pero insisto, para mí no hay nada necesario en el arte.

ODPR: ¿Piensas exponer en Puerto Rico en un futuro cercano?

EP: Me gustaría hacerlo. Es cuestión de que alguien pague los costos relacionados con la exposición y después que paguen para que la obra vuelva a donde mí si no se vende. Pero hasta el momento nadie ha querido pagar. Yo no voy a pagar para mandar una exposición mía, eso es mal negocio. Sueno como Donald Trump, pero es así.

ODPR: Gran parte de tu obra la has dedicado a recrear edificios y estructuras arquitectónicas. ¿Seguirá la arquitectura siendo un leitmotiv en tu obra o es una etapa concluida?

EP: Si hay una concepción de lo que soy como artista, si tengo la suerte de que haya una pre-concepción de mi trabajo, debería ser mi obra relacionada a la arquitectura. Es uno de los temas centrales dentro de mi obra y un tema que voy a seguir explorando. Andy Warhol pintaba estrellas de cine porque le gustaba el cine y la fama y todo eso. A mí me gusta la arquitectura, así que ese es uno de mis temas centrales. Tengo una buena biblioteca de arquitectura. No sé si la entiendo bien, pero definitivamente me atrae.

ODPR: ¿En qué trabajas actualmente?

EP: Estoy pintando casitas de Puerto Rico. Mi objetivo es pintar como 100 casitas, tener un vecindario completo. De hecho estuve el mes pasado en la Isla y visité un montón de vecindarios de Puerto Rico para tomar fotos de casas y pintarlas. Además, estoy trabajando en una exposición que voy a tener en el 2017 en el Dallas Contemporary Museum. Para esa exposición trato el tema de la arquitectura de Philip Johnson. No es mi arquitecto favorito, pero entiendo la importancia que tiene en la cultura americana.

ODPR: ¿Tu aspiración máxima como artista?

EP: Vivir de mi arte con dignidad. Eso es todo.

 ODPR: ¿Has considerado establecer una academia en Puerto Rico?

EP: No se me ha ocurrido, pero no lo descarto. Como te dije antes, no tengo ningún tipo de plan o estrategia. Si en algún momento me parece buena idea, lo haré. Por el momento, tengo una lista larga de trabajo y de cosas que quiero hacer. En eso es lo que me concentro. Yo pienso a nivel de período, o sea, yo pienso en la próxima exhibición. Esa es mi mentalidad. En cuanto a una academia en Puerto Rico, uno nunca sabe, pero no sé quién querrá ir a oírme.

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ODPR: ¿Hay algo más que quieras añadir para los lectores de Ocean Drive Puerto Rico?

EP: Que estoy contento de que se quiera publicar algo de mi obra y que siento mucho cariño por Puerto Rico. Para darte un ejemplo, todas las mañanas llevo a mi hijo mayor a la escuela en uptown y siempre vamos escuchando salsa de los 80 en el carro. Puerto Rico, para mí, es más que la Isla, es un estado de ser y eso es una cosa que a mí me satisface.

Tras su última respuesta, Enoc comienza a hacer trazos en el aire. Ya no habla. Está en otra dimensión. Decido concentrarme en el movimiento del pincel imaginario que esgrime, a ratos con precaución, a ratos a un ritmo frenético. Entre nosotros comienzan a interponerse colores que van conformando una nueva obra de Enoc Pérez, vibrante y enigmática como el resto de su trabajo. Apenas logro distinguir al artista. Me parece que se despide de mí antes de dar la última pincelada. Pierdo contacto visual con Enoc, pero en su lugar ha quedado algo más trascendental que las palabras que hemos intercambiado: su obra.

Su formación                           

Enoc Pérez obtuvo su bachillerato en artes en el Pratt Institute de Nueva York en 1990 y prosiguió estudios de maestría en el Hunter College, del cual se graduó en 1992. Vive en Nueva York y ha tenido innumerables exposiciones individuales y colectivas en Puerto Rico, Estados Unidos y Europa, entre ellas la exposición individual que le organizó la Galería Mitchell-Innes & Nash en Nueva York en 2006, titulada precisamente New York. La exhibición presentaba imágenes de edificios neoyorquinos emblemáticos, como el de las Naciones Unidas y la terminal de TWA en el Aeropuerto Kennedy.

“Siempre me proyecto desde un lugar honesto”

Enoc Pérez está en la lista de Top 3 Most Expensive Puerto Rican Paitings Sold At Auction con su pintura Normandie, que plasma el icónico Hotel Normandie camino al Viejo San Juan, cuando estaba en todo su esplendor

“Puerto Rico es una cantera de talento”

“La mayor parte de los artistas exitosos también son buenos negociantes”

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